Miguel del Arco (Madrid, 1965), uno de los directores más aclamados hoy por el público y la crítica, estrena Hamlet en plena tormenta político-teatral, con unos titiriteros que han pasado cinco días en la cárcel por enaltecimiento del terrorismo. Y está enfadado con la política y cómo se ha tratado este asunto. “Es una vergüenza muy sintomática”, señala en esta entrevista en la que no duda en resaltar que son los propios políticos los que han perdido el norte en los últimos tiempos.
Sin embargo, se muestra esperanzado. Hamlet, que ha montado con su compañía Kamikaze en una versión muy libre, va a llenar durante un mes el Teatro de la Comedia. Es uno de los estrenos más esperados del año. “Hay gente que quiere entrar en un teatro, que es un lugar siempre de diálogo y para mí eso es lo que me hace ser optimista”, comenta.
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