El cántaro de la lechera es el más que acertado hilo conductor elegido por la directora María Prado para esta historia de sueños rotos e ilusiones perdidas, (des)de los escombros, en Nave 73. El cántaro y sus pezados acompañan al espectador a través de esta fábula atemporal que en nuestros días cobra, quizás, otro significado: la nostalgia de la felicidad plena de la niñez, la ausencia de preocupaciones y los primeros escarceos con la realidad, a veces cruel, de la vida, caminan de la mano de una generación que ha sido víctima de los sueños rotos de otros. La generación más preparada es, en muchos aspectos, la más frustrada.
Últimas noticias
Nadia, de Elena Cano
Por segundo año consecutivo llega al TEATRO LARA la exhibición de los proyectos del Master de Creación Teatral que dirige el dramaturgo Juan Mayorga en UC3M. Los espectáculos que se muestran dentro...
“Este entusiasmo de algunos por romper puentes no lo puedo compartir”
Entrevista a Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real P: ¿Hace un año me explicó que muchas reuniones de trabajo en el Teatro Real las hace incluso en catalán porque allí trabajan muchos....
Javier Gomá: cuando mueren los padres
El filósofo publica en EL MUNDO el monólogo teatral que escribió con el duelo que atravesó su familia el invierno pasado. Los lectores que se hagan hoy con un ejemplar del diario EL MUNDO en sus...


