¿Qué pasaría si un grupo de amigos se reuniesen para jugar a historias, como cuando eran pequeños?
Hervé y Anna se encuentran para jugar en un garaje todas las tardes, y Hervé le lanza esta propuesta a Manuel. Para paliar su tremendo aburrimiento y descubrir qué es lo que le falta, Manuel les prestará sus diarios y accederá a ver su intimidad con los ojos de sus amigos. Pero cuando Olga entra en juego las partidas toman una dirección distinta. Manuel no se imagina lo que va a ser ver su vida a través del prisma de los demás. No sólo va a volver atrás en el tiempo o visitar lugares en los que nunca ha estado. Su familia, sus amigos y otros monstruos que le rodean en su día a día, van a devolverle la mirada.
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