Juan Mayorga podría ir de divo por la vida, pero sigue siendo un tipo sencillo y muy amable, nada endiosado, que reflexiona con mucha brillantez, pero no pretende sentar cátedra. Este madrileño de 53 años se ha convertido en el dramaturgo español vivo más representado en todo el mundo, desde Tokio o Moscú a Buenos Aires, pasando por Zagreb. Autor de piezas como Cartas de amor a Stalin, La tortuga de Darwin, El cartógrafo o El arte de la entrevista, Mayorga ha visto incluso llevado al cine francés El chico de la última fila, uno de sus textos más representados.
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