Unas personas se separan de otras para representar ante éstas posibilidades de la existencia humana. Es un desdoblamiento asombroso. Da que pensar. En ese separarse y ponerse enfrente para representar la vida, los actores abren un conflicto. A esa escisión conflictiva llamamos teatro.
El teatro es el arte de la reunión y la imaginación. Lo único que le es imprescindible es el pacto que el actor ha de establecer con su espectador. Borges expresa el carácter de ese pacto cuando dice que la profesión del actor consiste en fingir que es otro ante una audiencia que finge creerle. Es, en efecto, en el doble fingimiento del actor y el espectador, en ese contrato implícito conforme al que éste se hace cómplice de las mentiras de aquel, donde residen la esencia del hecho teatral, su posibilidad y su fuerza. El corazón del teatro es ese ingenuo acuerdo que se establece entre el cómico y quien lo mira y escucha -«Durante un rato voy a hacer que soy Edipo». / «Yo voy a hacer que me lo creo»-.
Últimas noticias
Juan Mayorga, el brujo que alumbra
El dramaturgo madrileño ocupará el sillón M de la Real Academia Española. Juan Mayorga (Madrid, 1965) está encaramado hoy en lo más alto del teatro español desde otras coordenadas. Está fuera de la...
Clase magistral de la compañía L’Alakran en la UC3M
Oscar Gómez Mata ofrecerá en la Universidad Carlos III (Campus Puerta de Toledo) una clase magistral en la que hablará del proceso de creación y explicará la trayectoria de L’Alakran. Últimas...
El Ayuntamiento felicita a Juan Mayorga, nuevo miembro de la Real Academia de la Lengua
El alcalde, José Luis Rivas, y el Ayuntamiento de Ávila han felicitado públicamente, a través de una nota de prensa, al dramaturgo Juan Mayorga por haber sido elegido miembro de la Real Academia de...


