Unas personas se separan de otras para representar ante éstas posibilidades de la existencia humana. Es un desdoblamiento asombroso. Da que pensar. En ese separarse y ponerse enfrente para representar la vida, los actores abren un conflicto. A esa escisión conflictiva llamamos teatro.
El teatro es el arte de la reunión y la imaginación. Lo único que le es imprescindible es el pacto que el actor ha de establecer con su espectador. Borges expresa el carácter de ese pacto cuando dice que la profesión del actor consiste en fingir que es otro ante una audiencia que finge creerle. Es, en efecto, en el doble fingimiento del actor y el espectador, en ese contrato implícito conforme al que éste se hace cómplice de las mentiras de aquel, donde residen la esencia del hecho teatral, su posibilidad y su fuerza. El corazón del teatro es ese ingenuo acuerdo que se establece entre el cómico y quien lo mira y escucha -«Durante un rato voy a hacer que soy Edipo». / «Yo voy a hacer que me lo creo»-.
Últimas noticias
Crítica de “La Batalla”, recuerdos que viven en la memoria
Aranza Coello, alumna del Máster de Creación Teatral de la UC3M presentó “La Batalla” el pasado 22 de octubre en el Círculo de Bellas Artes. La obra, interpretada por la propia Aranza, Pilar Duque e...
Fernando Broncano y la función de la filosofía en “La aventura del saber»
Fernando Broncano es actualmente catedrático en la Carlos III de Madrid. En esta entrevista para el programa La aventura del saber lleva a cabo una defensa clara, sensata y analítica de la función...
«Lo que menos se espera de España son filósofos»
El autor de la «Tetralogía de la ejemplaridad» lamenta que la filosofía quiera imitar a la ciencia. Javier Gomá (Bilbao, 1965) se ha pasado más de la mitad de su vida pensando en un concepto tan...


