Unas personas se separan de otras para representar ante éstas posibilidades de la existencia humana. Es un desdoblamiento asombroso. Da que pensar. En ese separarse y ponerse enfrente para representar la vida, los actores abren un conflicto. A esa escisión conflictiva llamamos teatro.
El teatro es el arte de la reunión y la imaginación. Lo único que le es imprescindible es el pacto que el actor ha de establecer con su espectador. Borges expresa el carácter de ese pacto cuando dice que la profesión del actor consiste en fingir que es otro ante una audiencia que finge creerle. Es, en efecto, en el doble fingimiento del actor y el espectador, en ese contrato implícito conforme al que éste se hace cómplice de las mentiras de aquel, donde residen la esencia del hecho teatral, su posibilidad y su fuerza. El corazón del teatro es ese ingenuo acuerdo que se establece entre el cómico y quien lo mira y escucha -«Durante un rato voy a hacer que soy Edipo». / «Yo voy a hacer que me lo creo»-.
Últimas noticias
Juan Mayorga recibe el Premio Nacional de las Letras ‘Teresa de Ávila’
El dramaturgo Juan Mayorga recogió el Premio Nacional de las Letras ‘Teresa de Ávila’. Nacido en Madrid en 1965, este autor teatral tiene una enorme proyección a nivel nacional e internacional....
Los ojos (cosidos) de Ascen Caballero
El domingo 9 de octubre a las 19.00 h., ‘Los ojos cosidos’ en la sala Argo de Madrid. Los ojos (cosidos) Un exitoso empresario textil acaba de llegar de un viaje de negocios por Asia. Nada más abrir...
Pedro Casablanc: «Bárcenas me ha dado muchísimas alegrías»
El actor vuelve al Teatro de la Abadía con ‘Yo, Feuerbach’, una obra que habla de los actores y del cinismo de un mundo que nos exige reinventarnos pero que no da segundas oportunidades «He sido...


