El cántaro de la lechera es el más que acertado hilo conductor elegido por la directora María Prado para esta historia de sueños rotos e ilusiones perdidas, (des)de los escombros, en Nave 73. El cántaro y sus pezados acompañan al espectador a través de esta fábula atemporal que en nuestros días cobra, quizás, otro significado: la nostalgia de la felicidad plena de la niñez, la ausencia de preocupaciones y los primeros escarceos con la realidad, a veces cruel, de la vida, caminan de la mano de una generación que ha sido víctima de los sueños rotos de otros. La generación más preparada es, en muchos aspectos, la más frustrada.
Últimas noticias
Andrés Lima: «El teatro hoy está más desatendido que nunca»
Embarcarse en un proyecto que nace de un disco de vinilo, tener a Lou Reed como inspirador, homenajeado y banda sonora y llevarlo a los escenarios de teatros como el Romea o Matadero Madrid, además...
Artezblai ha publicado ‘La razón pertinaz’ de José Luis García Barrientos
Por sexto año consecutivo, la editorial Artezblai ha publicado el trabajo ganador del VI Premio Internacional Artez Blai de Investigación sobre las Artes Escénicas que convoca la asociación Artez...
Fantasía contra las lágrimas del amor
El dolor y la rabia de las palabras que dispara esa mujer desolada contrastan con la calidez del entorno. Los colores neutros, los muebles sobrios y minimalistas, de madera clara, un par de mullidas...


