Cuando Juan se despertó una mañana después de un sueño intranquilo -llamémosle Juan por no llamarle Gregorio Samsa-, no se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto, no, pero algo extraordinario le sucedió al ponerse sus gafas de nadar intensamente azules y empezar a ver el mundo con otro color.
Juan es Juan Mayorga y el inconsciente ese que se le aparece en el escenario es César Sarachu. Como uno solo formulan la raíz cuadrada de menos uno mismo y calculan, en un brillante ejercicio de teatrosofía intensamente audaz, mi propia inconsistencia de número imaginario. La metamorfosis está completa: los tres, Juan, César y yo mismo, somos ya un único sujeto a la deriva.
Últimas noticias
Crítica de “La Batalla”, recuerdos que viven en la memoria
Aranza Coello, alumna del Máster de Creación Teatral de la UC3M presentó “La Batalla” el pasado 22 de octubre en el Círculo de Bellas Artes. La obra, interpretada por la propia Aranza, Pilar Duque e...
Fernando Broncano y la función de la filosofía en “La aventura del saber»
Fernando Broncano es actualmente catedrático en la Carlos III de Madrid. En esta entrevista para el programa La aventura del saber lleva a cabo una defensa clara, sensata y analítica de la función...
«Lo que menos se espera de España son filósofos»
El autor de la «Tetralogía de la ejemplaridad» lamenta que la filosofía quiera imitar a la ciencia. Javier Gomá (Bilbao, 1965) se ha pasado más de la mitad de su vida pensando en un concepto tan...


