Harto del asfalto, Pedro Casablanc (Sevilla, 1963), dejó su casa de la madrileña plaza de los Cubos, como popularmente se la conoce, para irse a Torrelodones, desde donde Madrid se divisa en la lejanía. En la plaza del Ayuntamiento de esta localidad no queda rastro del frenético ritmo de la capital. Sentados en una terraza que sirve de punto de encuentro nos dejamos envolver por la cálida luz anaranjada de finales del verano, que transmite tranquilidad. Desde allí, Pedro nos guía al lugar elegido para la foto, al otro lado de la carretera de La Coruña, a los pies de la «Torre de los Lodones», atalaya que da nombre al pueblo y se ha convertido en su símbolo, como refleja su escudo.
«Se llama así por los lodones», nos cuenta Pedro. Lodón es el nombre con el que también se conoce al almez, un árbol antaño muy abundante en esta zona ahora «reconquistada» por encinas, entre las que se abren paso jaras pringosas (Cistus ladanifer). Y es que estas tierras asistieron a la conquista musulmana y posterior reconquista, un dato anecdótico justo en este momento en que la serie en la que interviene Pedro Casablanc, interpretando al arzobispo Carrillo, «Isabel», inicia nueva temporada convertida ya en una de las favoritas de los telespectadores. La Torre de los Lodones se cree que fue construida entre los siglos IX y XI, como parte de una red de atalayas vigía que desde los montes de Guadarrama permitían otear las amplias llanuras de la antigua Castilla la Nueva en busca de enemigos.
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