La vida es sueño puede ser un espectáculo muy gratificante, como lo han demostrado otras puestas en escena que aprovecharon al máximo los elementos que enriquecen el ambiente de la historia principal; buenas historias cruzadas con estupendos personajes e incluso notables encuentros de capa y espada. En esta ocasión se optó por una implacable reducción a cuatro personajes, con su consiguiente limitación en forma y contenido.
El coautor de esta adaptación y director es un admirable hombre de teatro: Carles Alfaro, de quien recuerdo varias obras maestras como El lindo Don Diego, de Moreto para la CNTC; ¡Atchuusss!, sobre textos de Chejov; Tío Vania, de Chejov, en dos versiones distantes varios años, la última mejor que la primera; El arte de la comedia, de Eduardo de Filippo; El portero, de Harold Pinter, entre otras. Esta vez optó por un estatismo operístico tirando al siglo XVIII, de excesiva inmovilidad, potenciando lo peor del texto original: un sinfín de palabras con regocijo repetitivo y pasión por un antiteatro muy calderoniano: no sólo todo se cuenta más de una vez, sino que las escenas principales llegan advertidas con lujo de detalles.
Últimas noticias
María Prado y Luna Paredes presentan su proyecto (Des)de los escombros
¡Estrenamos programa! En el primer programa de ‘Puro teatro’ hemos hablado con María Prado y Luna Paredes, que nos presentan su proyecto ‘(Des)de los escombros’. Contamos también con Alba Vergne y...
(Des) de los escombros en Nave 73
Soy joven. Ya no tan joven (mi abuela, mi madre a mi edad ya habían… ya tenían…). Aún considerada joven hoy. DIRECCIÓN Y DRAMATURGIAMaría Prado REPARTOAranza Coello, Irene Maquieira, Luna Paredes...
«Si pensáramos la política teniendo en cuenta la memoria, tendríamos que cambiar nuestra idea de los refugiados»
«Existe esta especie de incultura de la memoria que lleva a incoherencias (como el caso de Bertín Osborne) y olvidos (en el caso de Albert Rivera)», critica el filósofo sobre sus recientes...


