La vida es sueño puede ser un espectáculo muy gratificante, como lo han demostrado otras puestas en escena que aprovecharon al máximo los elementos que enriquecen el ambiente de la historia principal; buenas historias cruzadas con estupendos personajes e incluso notables encuentros de capa y espada. En esta ocasión se optó por una implacable reducción a cuatro personajes, con su consiguiente limitación en forma y contenido.
El coautor de esta adaptación y director es un admirable hombre de teatro: Carles Alfaro, de quien recuerdo varias obras maestras como El lindo Don Diego, de Moreto para la CNTC; ¡Atchuusss!, sobre textos de Chejov; Tío Vania, de Chejov, en dos versiones distantes varios años, la última mejor que la primera; El arte de la comedia, de Eduardo de Filippo; El portero, de Harold Pinter, entre otras. Esta vez optó por un estatismo operístico tirando al siglo XVIII, de excesiva inmovilidad, potenciando lo peor del texto original: un sinfín de palabras con regocijo repetitivo y pasión por un antiteatro muy calderoniano: no sólo todo se cuenta más de una vez, sino que las escenas principales llegan advertidas con lujo de detalles.
Últimas noticias
Los ojos (cosidos) de Ascen Caballero
El domingo 9 de octubre a las 19.00 h., ‘Los ojos cosidos’ en la sala Argo de Madrid. Los ojos (cosidos) Un exitoso empresario textil acaba de llegar de un viaje de negocios por Asia. Nada más abrir...
Pedro Casablanc: «Bárcenas me ha dado muchísimas alegrías»
El actor vuelve al Teatro de la Abadía con ‘Yo, Feuerbach’, una obra que habla de los actores y del cinismo de un mundo que nos exige reinventarnos pero que no da segundas oportunidades «He sido...
Juan Mayorga: «Parece milagroso que sobrevivamos a este mundo»
Interesante entrevista a Juan Mayorga en Larazon.es. El dramaturgo y director regresa al Teatro del Barrio con «Famélica», obra cuyo libreto publica La Uña Rota. Además, el CDN recupera, desde hoy,...


